La obesidad infantil es uno de los
problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y
está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos. La
prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Aunque en España se ha estancado
debido a la crisis, actualmente un 28.3% de los niños de entre 3 y 12 años sufren exceso
de peso.
Los
problemas que genera esta situación afectan al niño tanto física como
psicológicamente. Destacamos algunos:
Físicos:
- Problemas respiratorios
- Problemas musculares
- Problemas cardiovasculares
- Problemas articulares
Sociales:
·
Baja autoestima
·
Problemas de
integración
Psicológicos
·
Ansiedad
·
Depresión
La obesidad infantil se ha intensificado en los últimos
años debido a una alimentación menos equilibrada basada, principalmente, en un
alto consumo de grasas saturadas. Los niños, debido a su vulnerabilidad, se ven
afectados completamente por decisiones que, en muchas ocasiones, no les
corresponden.
Recibir una buena educación alimentaria a edad temprana
es la mejor prevención contra el problema. Los hábitos alimentarios del adulto
se construyen a lo largo de su infancia.
Nuestra intención es tratar de mejor la calidad de vida
de esos niños mediante la concienciación y la comprensión de los beneficios.
Algunas medidas que hemos valorado para cambiar estos
malos hábitos y fomentar una buena asimilación de esos conceptos sanos son:
Parvulario 3-5
años
-Que se familiaricen mediante juegos (puzzles, canciones, murales, juguetes
relacionados con los alimentos, dibujos, libros orientados a la alimentación
adaptados a su edad, etc)
Primaria 6-12
años
-Cuidado y mantenimiento de un huerto para que los niños aprendan a interaccionar con los alimentos, con sus procesos y genere en ellos una responsabilidad.
-Una asignatura orientada exclusivamente a la alimentación.
-Participación activa mediante murales o juegos dirigidos a los niños de parvulario.
-Crear un diario de dieta de cada alumno (Anotar comidas, cenas, desayuno y hacer una charla personalizada y conjunta para identificar posibles errores).
A medida que la edad aumenta y el hábito se refuerza en ellos, enfocaríamos al alumno hacia un perfil de emisor de todo lo adquirido. Sería participe y pieza activa de tareas en las que se encargaría de trasmitir el mensaje a los más pequeños.

